sábado, 6 de junio de 2026

Roberto Sánchez será el próximo presidente del Perú | Por: Ernesto Facho

COMER EL RECALENTADO de Navidad, pedir la "yapa" al casero, guardar condimentos en los envases de helado y ver perder a Keiko las elecciones son costumbres muy arraigadas en nuestro país.

​Ya no me emociona argumentar por qué no se debe votar por ella; estoy convencido de que Keiko Fujimori no nació para ocupar el sillón presidencial. Este domingo sucederá lo mismo.

​Y recordaré al Coyote intentando mil y una veces atrapar al Correcaminos; al gracioso Equipo Rocket volando por los aires y dejando una estela en el cielo mientras proclama que ha sido vencido otra vez; o a Plankton tratando de conseguir, en vano, la fórmula secreta de la Cangreburger. Keiko, en cuanto a sus tentativas por la banda presidencial, es otra de esas caricaturas.

​La diferencia es que ella es la heredera de una dinastía que saqueó al país, manipuló los medios, abusó del tráfico de influencias y cobró la vida de miles de personas que no olvidan.

Y esto no es una cuestión de odio; es un asunto de justicia, de memoria y de dignidad. Sí, es totalmente válido tener dignidad.

Además, ella misma también se ha encargado de hacerle daño al país con una bancada que ha promovido leyes procrimen, ha manipulado el Poder Judicial y ha movido presidentes que fueron incómodos para el fujimorismo. 

​No creo que el número de personas que piensan que la hija de Alberto Fujimori representa la estabilidad supere a quienes van a votar por Juntos por el Perú (JP). Creo que son más quienes saben que el próximo presidente, de alguna manera, será otro rehén del Congreso; alguien que no podrá atentar contra los intereses de las grandes empresas ni contra el libre mercado, y que tampoco nos volverá Venezuela. Ya hay un ejemplo con Castillo, y a Micky Torres solo le faltaron unas diapositivas para explicarlo.

​Roberto Sánchez será el próximo presidente del Perú. ¿Por cuánto tiempo? Hasta que, caprichosamente, sea expectorado por la oposición.

​Pero si Keiko gana el domingo... si gana... si después de las elecciones vienen por aquí y me escriben «te equivocaste», pienso que ahí iniciaría la verdadera inestabilidad. Ya veo a las multitudes marchando en contra de la señora K, derramando su sangre, bloqueando carreteras y vandalizando las calles; todo ello en medio de un reino cuya soberana los mirará de reojo, impasible y soberbia, sin el mínimo estremecimiento. 

Hace mucho que la conciencia de Keiko se cansó de tocar su puerta. Siendo así, el pueblo tampoco será escuchado.

​Pero insisto: no creo que Dios, este domingo, permita que el Perú quede bajo el pleno control de la mente criminal de Keiko Fujimori. 

Unas elecciones sin la derrota de Fuerza Popular me parecen tan inverosímiles como una Semana Santa sin "Ben Hur" o una Navidad sin "Mi pobre angelito". 



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