Aproximación a “Palabra sobre los abismos” (2026)
No preguntes más cuál es tu destino
Indecible oráculo entre cantos de sirena
Ceguera conversa
A los pies de la única verdad que nos queda
De las manos
los cartílagos
las tercas falanges
—Juan José
Soto Bacigalupo, “Palabra sobre los abismos” (2026)

Juan José Soto Bacigalupo, poeta y gestor cultural que dejó huella en su paso por Chiclayo, organizando eventos culturales que unieron a los artistas lambayecanos.
UN ESCALOFRÍO RECORRE mi cuerpo al saber que escuché la voz del poeta por llamada telefónica e hice un acuerdo de encontrarnos con él cuando solo le quedaban dos horas de vida terrenal. Miro la portada de su libro y pienso que ese es su verdadero cadáver, uno que nunca va a encontrar la putrefacción. Este florecerá como lo hicieron las semillas de los árboles que pueblan los paraísos que ahora él habita.
Se ha ido, señoras y señores, un hombre que dio su vida por la palabra y que ahora vive en ella. Juan José Soto, a través de los versos de este libro, nos ha revelado la verdad de la videncia: los ojos físicos no pueden ver el verdadero mundo ni el futuro.
Palabra sobre los abismos, publicado por primera vez en 2005, es un libro sombrío y tristemente profético. Y no me alegra decirlo.
Nosotros hubiéramos preferido al profeta errado que al poeta muerto.
Perdónanos, Juan José, por no ver las cosas que tú escribiste, por esmerarnos en calibrar metáforas y sonidos, cuando en cada instante luminoso en que oíamos tu música nos decías que estás marchando en línea recta hacia el abismo.
Este libro está compuesto por 15 poemas. Y aquí existen cinco grandes ejes temáticos.
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| Flyer de la presentación póstuma de la reedición de "Palabra sobre los abismos". Te extrañamos, amigo. |
1. La palabra y la creación poética como refugio ontológico
Los metapoemas son versos que abordan temas poéticos. Es la poesía hablando sobre la poesía. La palabra y la poesía son refugios para la voz poética, quien vive en un mundo quebrado, a oscuras, donde existen visiones del más allá que son símbolos del dolor humano, junto con un «estruendo horrísono». Los hombres son «barro de alucinada clemencia». Las palabras —que son más que palabras— son también metapalabras, si cabe el término. Es decir, asistimos al discurso de un hombre que, como cualquier otro artista, no se conforma con el lenguaje que domina y busca algo que está más allá de este. Recordemos que en la poesía las palabras son actos y que buscar nuevas palabras corresponde a una sensibilidad mayor, esa que no puede descifrar cómo concibe el mundo usando las mismas herramientas de los demás mortales que no tienen ese mismo corazón. En conclusión, Juan José es un poeta que mira el atardecer y sus mil colores, pero se encuentra con una paleta de solo tres colores. Entonces busca más colores y tonos para explicar ese eterno crepúsculo que vive en su pecho.
Busco palabras
Que sean más que palabras
Que hablen más de sí mismas.
Poema I, Palabra sobre los abismos
2. El amor, la memoria y el tiempo
Juan José parte desde la penumbra, el silencio y la
distancia. ¿Podemos afirmar que vivía feliz junto a su musa? La respuesta es
no. Hay un vacío que lo intriga, que lo hace convertirse en un péndulo que vive
entre el pasado y el futuro que mira sin permiso de los dioses y, aun así, lo
escribe. No, la musa no está. Es el cuerpo de una mujer ausente, dejando su
aroma en las páginas de este libro que tiene el pulso fresco de Jota; ella es
«la voz en la penumbra», el «insólito vino», «espíritu habitante de las peñas
del viento» (el viento, algo inestable, pasajero, inmaterial hasta cierto
punto, invisible). Cuando habla de «labios con sabor a cristales rotos»,
definitivamente, mis poderes de exégeta me dicen que la voz poética estaba
tratando de retratar el dolor de una ruptura amorosa.
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| Juan José Soto, haciendo que las palabras alcen vuelo. |
3. La ceguera, la revelación del oráculo
Aunque existe la posibilidad de que se refiera a un familiar
suyo que estaba perdiendo la visión, del cual hablamos en nuestra última charla
por teléfono, pienso que este tema se puede enfocar desde el siguiente punto de
vista. Tiresias era un famoso adivino ciego de la ciudad de Tebas. No podía ver
el mundo físico, pero con los ojos astrales, los del espíritu, veía la
verdadera realidad y también tenía acceso al futuro. De esta ceguera nos habla
JJ. Poeta es sinónimo de vate, porque vaticina. Y esos vaticinios no los hace
con los ojos físicos, sino con los del corazón. El poeta, incluso, pone su
verbo en el carísimo cofre de las metáforas, porque no dice lo que dice, sino
que lo sugiere. Así como lo que vemos en los poemas no es el mensaje real, sino
que necesita descifrarse, mirar con esos ojos el mundo es un error también, ya
que el mundo no es un libro textual, sino un texto que debe ser interpretado
más allá de lo físico.
No preguntes más cuál es tu destino
Indecible oráculo entre cantos de sirena
Ceguera conversa
A los pies de la única verdad que nos queda
De las manos
los cartílagos
las tercas falanges.
Poema VI, Palabra sobre los abismos
El poeta menciona a las «tercas falanges» porque las manos, el tacto o la escritura son lo que le permite avanzar en medio de este mundo lleno de sombras, aberraciones y cuerpos exhumados por la palabra.
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| Gracias por tu amistad, querido Juan José. |
4. El abismo, el vacío y el naufragio
El poema XIII es revelador. El yo poético vive en medio de un «siglo de tormenta, de naufragio», «mares encrespados», «azote inclemente» y sintiendo permanentemente «el duro sabor de las peñas». Todas estas figuras en este poema hablan de adversidad. Un poeta es un traductor del mundo; en este caso, uno adverso, lleno de preocupaciones, de problemas que hay que sortear o resolver. Y aquí también se cruza otro tema, ya que podríamos hablar de otra ceguera, donde el poeta sencillamente se tapa los ojos ante la zozobra y decide olvidar el mundo terreno y refugiarse, otra vez, en las palabras y la escritura. El autor anota:
Indescifrable caos el de nuestras voces
Y los crustáceos kamikazes
Estrellándose contra las rocas.
Poema X, Palabra sobre los abismos
| Imagen extraída de las redes del autor |
5. La intuición de la finitud y el presagio del desgarro
La noticia ridículamente cierta y trágica de la partida de Juan José, de inmediato, me transportó a ciertos versos de nuestro amado Jota. Tuve el honor de comentar, el 17 de diciembre de 2022, su libro Lado B de las sombras. Ya lo había leído anteriormente, pero, en este libro, me llamó la atención de manera particular ese halo de sombra y muerte que cargaba. Incluso, al desmembrar las metáforas frente a él, en público, tal vez haya sentido la incomodidad de ver expuestos algunos mensajes que habían quedado cifrados.
En dicho poemario, además de afirmar: «Un iracundo orate / se estrella / sobre una bandada de cormoranes», también escribe:
Se escucha el clásico sonido de una sirena
Siempre a destiempo
Siempre inútil
Me dejan caer de golpe
La cabeza rueda
Alguien coge el tórax
Poema IX, Lado B de las sombras (2022)
Sin embargo, hoy hemos venido a hablar de Palabra sobre los abismos, libro anterior a Lado B..., desde donde ya dibujaba los negros símbolos de una profecía, pues casi en la tercera parte de este libro se refiere al peligro, el corte, el dolor físico y la agresión.
He aquí dos muestras:
Arrebato de sangre
Zarpazo
sobre la desguarnecida piel
del poeta
Poema II, Palabra sobre los abismos
Y también, más adelante, profetiza:
Hay un siglo de sangre inocente (…)
Sima insaciable (…)
ofrendando sus vidas
a la inclemencia firme de una espada.
Poema XII, Palabra sobre los abismos
Pensar que gran parte de su poesía era un oscuro presagio resulta poéticamente contradictorio. En sus poemas había sombras, ceguera y noches. Volver a esa oscuridad, la que nos ofrecen sus versos, es, de pronto, encender la luz para ver mejor su rostro. A partir de ahora, Juan José nos invita a ingresar a su universo donde se escuchan los cantos de las sirenas, el ruido del mar sobre las costas, cadáveres cuyos huesos se desmoronan, pero también está la calidez de su amor por la figura femenina, por la musa y por la vida.
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| Quien suscribe, a la izquierda de Juan José, presentando su libro "Lado B de las sombras". |
Curiosamente, en esa sombra aún vive gran parte de su fuego, uno que también hacía brillar la antorcha de Tiresias, el famoso profeta ciego de Tebas.
Reitero: todos hubiéramos querido al profeta errado y al hombre vivo, al amigo risueño que estrechaba la diestra con fuerza, el de los abrazos prolongados.
No habrá otro Juan José en muchos, muchos años, y eso nos hará quererte y abrazarte mucho en el recuerdo, entendiendo con madurez que ya cumpliste tu ciclo en este mundo de hombres que no leen poesía y no conocen tu sensibilidad.
Adiós, mi buen amigo, y buen viaje.
¡Dios te bendiga!
Chiclayo, 1 de
agosto de 2026
En su memoria, y en este viaje en
el que sus versos me acompañan, le escribí estas líneas:
Última
canción para Juan José Soto Bacigalupo
Hay una luz
de ángel
que ha
teñido tu puerta.
Y aunque la
ves venir
tú te tapas
los ojos.
Deja que
las cenizas
de este
último fuego
vuelen
hacia el abismo
mientras
abres tus wings / alas.
Eres un ave
ahora del Urano.
¿Quién
extraña la Tierra
con un
trono dorado en el Olimpo,
con
peldaños de rosas que se elevan
cual
pañuelos de adiós
directo al
infinito?
Mira esa
aura azul sobre tu cuerpo,
la
eternidad palpitando en tu pulso,
la voz de
Dios rodando hasta tu oído
diciéndote:
«Juan, deja a los poemas
soltar sus
mil raíces como espadas
hundiéndose
en la tierra de los tiempos,
en la
guerra final contra el olvido».
Descansa
pronto, amigo. Duerme. Duerme.
Y olvida el
negro acero
que
interrumpió tu música.
Sobre tus
huellas va a crecer la hierba
fresca y
hermosa de tus negros versos.
Ya no le
cantes más a los abismos.
¡Elévate
sobre ellos!
Mira los
techos sucios de Barranco,
Lima con la
forma de una uva gris,
el cariño
sazonado del norte,
las calles
destruidas de Chiclayo,
el coro de
tus amigos cantando
mientras
tocan sus liras
viendo cómo
el ciclón
de tu
espíritu alegre
se funde
entre la inmensidad del cosmos.
Duerme
sobre el laurel, poeta. Duerme.
Duerme
sobre mi amor, poeta, duerme.
Duerme
sobre el relámpago, mi amigo.
Ya tu pluma
escribió
todos,
todos tus versos.
En ruta a Lima
(Pacasmayo)
Viernes, 24 de julio de
2026 — 11:50 p. m.



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